Mi trayectoria
Desde niña, lo de escribir (entonces, mis diarios íntimos) marcaría sin yo saberlo, el camino de un desarrollo laboral que, ya en el instituto, tenía claro el objetivo a conseguir: vivir de mis textos. El sacrificio personal fue dejar a mi familia en Oliva (Valencia) con 19 años e instalarme en Barcelona para estudiar la carrera. Ya no regresé a casa. Y aquí sigo, casada con un catalán, trabajando de periodista redactora, adicta a todo lo relacionado con la comunicación y presumiendo de haber tenido la suerte de convertir las palabras en mi profesión.
Tras unos inicios periodísticos en radios y televisiones locales, mi trayectoria puso el foco hace más de 25 años en el mundo editorial como redactora para medios impresos. Entré en contacto con los sectores del interiorismo, la decoración, la arquitectura y el diseño, primero en el ámbito de los proyectos contract y, más tarde, añadiendo los residenciales, especialización en la que he centrado mi carrera desde entonces. Eso sí, en el año 2007 me lancé a #lavidafreelance para poder conciliar con una doble (y muy seguida!) maternidad, un riesgo pero también una libertad que, sin duda alguna, me siguen compensando. Ah! Y ahí nació mi marca ComuniKate.
Durante todos estos años he escrito para editoriales y revistas como redactora, con el cargo de coordinadora editorial en algunos proyectos. También me he dedicado a desarrollar contenidos corporativos para empresas y marcas de dichos sectores, siendo, a su vez, responsable de comunicación (externa) de algunas de ellas. Tras el confinamiento del 2020, el boom que vivieron los estudios de interiorismo y arquitectura me llevó a crear contenidos para posicionarlos y acompañarlos en su comunicación propia y para la prensa. Más recientemente, se han ido añadiendo a mi CV colaboraciones con agencias de comunicación, tareas de asesoramiento y formación, he sido seleccionada como miembro de un jurado de Premios Final de Carrera de Diseño, y soy la autora de un libro titulado interiorISMO.
A todo esto, soy de la generación que me pilló la transición hacia el universo digital, aprendiendo unas nuevas directrices redaccionales, pero sin perder nunca mis valores periodísticos de la ‘vieja escuela’. Han sido (y sumando) más de dos décadas dedicadas a diferentes clientes y muchos proyectos que me han enseñado algo fundamental: no basta con escribir bien; hay que saber qué contar, cómo, por qué y, sobre todo, para quién. Por eso, antes de empezar a redactar, me gusta escuchar, preguntar, investigar y entender qué necesita cada empresa. Porque no hay dos iguales, como tampoco lo son mis días, aunque hay algo que siempre está presente: el momento de ponerme frente a una página en blanco. Y eso es lo que más me gusta de mi trabajo.


